Viajando con ITC: Así Es El Peregrinaje A La Montaña Más Sagrada De Asia

Un peregrino tibetano rezando en el paso de Drölma-la.

Morada de Shiva y padre de los cuatro grandes ríos de Asia, el Kailash es la montaña más sagrada del continente y nunca ha sido escalada. Asistimos al peregrinaje de tres días que cada año congrega allí a miles de fieles

Los monjes de la orden del Sombrero Rojo dan vueltas alrededor del gran poste de 24 metros mientras está siendo izado. Al ritmo de trompetas, platillos, tambores y campanillas, oran y recitan mantras sagrados. La multitud aguarda expectante. Si al intentar enderezarlo, el poste queda torcido, la mala suerte acompañará al Tíbet durante todo el año. Tras varias horas de trabajo, el poste permanece recto, adornado con banderas de oraciones de colores que simbolizan la tierra, el aire, el fuego, el agua y el cielo. La gente canta, reza y lanza al aire estampitas con oraciones escritas.

Estamos en el Saga Dawa (día 15 del cuarto mes del calendario lunar tibetano, celebración del nacimiento, iluminación y parinirvana de Buda), la fiesta más importante del año para los tibetanos. Este año el Saga Dawa tiene lugar el 29 de mayo. Peregrinos venidos de todas partes del Tíbet y viajeros de otros lugares del mundo acuden para realizar la kora, la peregrinación budista alrededor de la montaña más sagrada del país, cuya cima nunca ha sido hollada: el monte Kailash, de 6.714 metros de altitud.Con el poste bien asegurado y terminadas las ceremonias, la mayoría de los asistentes vuelven a sus hogares. Para los que quedan comienza el sueño tan deseado: realizar la kora sagrada, la peregrinación de 52 kilómetros alrededor de la montaña. «Recorrer la ruta de peregrinación más importante para hindúes y tibetanos te librará de cualquier pecado que hayas podido cometer según las creencias locales», apuntan desde la agencia Mundo Tíbet, organizadora de este trekking tan especial desde España.

El Kailash, el monte en la cadena Gangdisê, en Tibet.

Serán tres días caminando por valles desérticos y estrechos senderos siempre en el sentido de las agujas del reloj, como dicta la tradición, aunque de vez en cuando se cruzarán con peregrinos que lo hacen al revés, fieles a la religión bon, un credo más antiguo que el budismo tibetano (el monte Kailash es sagrado para cuatro religiones: bon, budistas, jainistas e hinduistas).

El primer día se asciende por el impresionante cañón que ha modelado el sagrado río Lha. Al fondo se yergue nevada la cima piramidal del Kailash. Más adelante, allí donde termina el valle, junto al pequeño monasterio de Dira-puk, encontramos el primer campamento al pie de la cara norte de la gran montaña. En la gélida noche, bajo la luz de la luna llena y rodeados de un silencio reverencial, se siente la todopoderosa presencia del Kailash, tan solitario, sin otros picos que le hagan sombra.

PLEGARIAS AL VIENTO

Justo antes del amanecer se inicia la marcha. Los senderistas se preparan para afrontar la ascensión al punto más alto del camino: el paso de Drölma-la, a 5.630 metros de altitud. Las primeras luces del día iluminan la imponente cumbre del Kailash, pero en el sendero, en las orillas del río, en los precarios puentes de madera todavía en sombra, el hielo permanece, aunque se torna quebradizo al paso de los yaks que llevan las cargas más pesadas. Es imprescindible caminar paso a paso, despacio, notando la altura y la falta de oxígeno en el aire que se respira.

Peregrinos que participan al Saga Dawa, la fiesta más importante para los tibetanos.

Ya en lo alto del collado el viento sopla y se lleva hacia el cielo las plegarias escritas en las banderas de oraciones. Es el momento de abrazarse con euforia por el reto conseguido, se ha cubierto la parte más dura. Los peregrinos dan gracias y gritan «Lha-gyel-l-so! ¡Lha-so-so! (¡Victoria para los dioses!)». Ahora solo queda un largo descenso de día y medio hasta completar el círculo.

A un lado del sendero dos ancianas tibetanas descansan y contemplan el paisaje. Con una de las manos enseñan tres dedos. «Es su tercera kora, su tercera peregrinación a la montaña sagrada con la que buscan limpiar sus pecados», explica el guía que acompaña al grupo. Pero solo el que logra realizar la kora 108 veces alcanzará la iluminación. Por ahora, habrá que conformarse con una, aunque a buen seguro el anhelo de volver a vivir esta experiencia, y no nuestros pecados, nos harán regresar de nuevo.

CÓMO ORGANIZAR EL ‘TREKKING’

Se necesita el permiso oficial del gobierno chino para visitar Tíbet y otro específico para la región del Kailash. El ‘trekking’ no se puede realizar por libre, sino que es necesario ir con un viaje organizado. El viaje comienza en Lhasa, a varios días en coche del monte Kailash. Durante el recorrido se visitan monasterios y el lago sagrado de Manasarovar. Estos días vienen bien para aclimatarse a la altitud. El último pueblo para alojarse en hotel ante de iniciar el ‘trekking’ es Darchen. Del resto de alojamientos, comidas, guías y transporte del equipaje (en yaks) se encarga la agencia contratada. El precio parte de 2.200 euros.

 

 

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